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Las empresas, en su lucha por conseguir objetivos de competitividad y, consecuentemente, de rentabilidad, se encuentran dirigidas y movidas por personas. Conseguir o no una persona idónea para un puesto de trabajo supone la diferencia entre conseguir o no los objetivos que se le marquen y, en resumidas cuentas, la bondad o fracaso del proyecto emprendido. De igual manera, la actualización y formación continuada del personal hace posible una evolución natural de la empresa y una adaptación inmediata de la misma a los nuevos sistemas, métodos y estructuras de producción, administración o comercialización de los productos. Dentro de este campo, se practican las siguientes actividades:
Mediación e intermediación en el mercado de trabajo. Formación de personal, tanto a nivel ocupacional (trabajadores en activo) mediante cursos de reciclaje y actualización profesional, como a nivel formativo, creando profesionales aptos para ocupar puestos de trabajo en el momento en que éstos se creen o se precisen. Selección de personal. Gestión de los Recursos Humanos de que dispongan las empresas, bien con carácter permanente o esporádico ante negociación de convenios o situaciones especiales.
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